La remuneración por porcentajes en fundraising ¿práctica ética?

Camaleo / Fundraising  / La remuneración por porcentajes en fundraising ¿práctica ética?

Dollars and scissors isolated on white backgroundCon la crisis económica cada vez es más habitual encontrar ofertas de trabajo para fundraisers, o técnicos de captación de fondos, en las que la remuneración se establece en función de los resultados obtenidos. Las modalidades son varias; puede ser un fijo y un variable en función de resultados o, directamente, un porcentaje sobre el dinero recaudado. Esta manera de remunerar a los fundraisers no es nueva, es una traslación de algo más que habitual en el sector privado y que, teóricamente, incentiva la productividad y el esfuerzo de los trabajadores. Hasta ahí, y quedándonos en el sector privado, nada que objetar.
Sin embargo, las dudas surgen cuando este modelo se aplica al fundraising, es decir a las entidades sin ánimo de lucro, entonces, señores y señoras, aparece el debate y nos encontramos tanto con acérrimos defensores de la utilidad, eticidad y eficiencia de este sistema como con opositores a ultranza, que se llevan las manos a la cabeza, se arrancan los cabellos y claman al cielo por la falta de ética y de responsabilidad de las organizaciones que utilizan este tipo de estrategias.yes no

Yo, sinceramente, me situo en una posición de crítica moderada, es decir, yo como fundraiser no lo aceptaría,aunque he trabajado en el pasado de esta manera, cuando aún no tenía las cosas muy claras, pero no me opongo de manera tajante a toda remuneración por resultados. Explicaré por qué:

Entiendo perfectamente la difícil situación a la que se enfrentan las organizaciones más pequeñas, con presupuestos muy limitados, que no pueden destinar recursos a pagar un salario para la persona encargada de gestionar y liderar la captación de fondos y que, por tanto, les resulta difícil encontrar a profesionales cualificados.

Es la pescadilla que se muerde la cola, si no tengo recursos para pagar un salario mínimamente decente nunca tendré un buen captador de fondos de manera estable, y si no tengo a alguien que me ayude de manera profesional a conseguir fondos difícilmente podré algún día tener el dinero suficiente.

Frente a esta tesitura entiendo perfectamente la enorme tentación que supone ofrecer una remuneración en base a porcentajes; un tanto por ciento de lo recaudado, o por objetivos, X si recaudas Y…

Pero que lo entienda no quiere decir que lo apruebe. A mí, como cuidadana, como profesional del tercer sector y como fundraiser me parece una práctica cuanto menos peligrosa..

En el sector privado, en el mundo de la empresa, esta forma de trabajar es habitual, y funciona, porque realmente incentiva a los comerciales, a los gestores, a esforzarse para tener un plus de salario. Pero una empresa privada trabaja para obtener beneficios, y es libre de hacer lo que quiera con esos beneficios; invertirlos en la misma empresa, repartirlos entre los accionistas, aumentar el salario a los trabajadores, dar pluses por productividad o repartir porcentajes.

¡Pero ojo! Cuando hablamos de fundraising hablamos de captación de fondos para entidades sin ánimo de lucro… El beneficio está totalmente excluido de su definición. El fundraiser se deja la piel en su trabajo para conseguir sacar adelante iniciativas sociales, culturales, o del tipo que sea, que sin las aportaciones externas no saldrían adelante. Y la gente, las empresas o las entidades que dan dinero, o productos, dan dinero PARA esa causa, NO para pagar el esfuerzo del fundraiser.
Frente a este argumento, los defensores de la remuneración por resultados o en base a porcentajes arguyen que, de todas maneras, de la cantidad que recaudan las entidades, un porcentaje X (dependiendo de la organización) se destina a gastos de funcionamiento (salarios, alquileres, equipos informáticos, etc…) por lo que es lo mismo.

Sin embargo, este es un argumento peligroso y no demasiado justo. Todos, incluídos los donantes más profesionales e institucionales, entienden que no es posible gestionar adecuadamente el dinero recibido, ni llevar a cabo los proyectos de manera transparente y profesional, sin destinar cierta cantidad de dinero a ese tipo de gastos. De hecho, todos los donantes institucionales permiten incluir en las propuestas presupuestarias un porcentaje que se destina a estos gastos de funcionamiento (porcentaje que varía según el donante). Esto es ético siempre y cuando el donante lo sepa, es decir, yo puedo dedicar el 10% de lo que me ha dado la empresa X a pagar los salarios de los trabajadores, o la luz, si la empresa

pinchoX lo sabe. Si yo le he dicho que TODO su dinero se destinará a comprar alimentos le habré engañado miserablemente y, desde luego, no estaré actuando de manera ética ni transparente. Si la empresa X me da dinero para mi organización, sin más, yo seré libre de destinar el dinero donde mejor considere, siempre y cuando el uso esté directamente relacionado con el cumplimiento de los fines que persigue y, siempre y cuando, pueda explicar a ese, y a mis otros donantes, en qué me he gastado los fondos y por qué me los he gastado en eso. Vamos, lo que en argot «oenegero» se viene a llamar «donor accountability» o, simplemente, rendición de cuentas, tema sobre el que se pueden escribir varios libros del tamaño de la enciclopedia Espasa.

Pero dejando aparte este argumento que daría para ochenta entradas de blogs hay otro aspecto por el que no me gusta la remuneración por porcentajes, o basada en lo que consiga recaudar. El fundraising es un trabajo duro, es un trabajo difícil, es un trabajo que requiere mucho esfuerzo y MUCHA planificación y análisis para ser eficaz y sostenible. Si a un fundraiser le pagamos por lo que consiga recaudar se lanzará de cabeza a conseguir dinero sin pensar en el mañana, sin planificar adecuadamente, sin alinear la estrategia global de la organización con la estrategia de captación.

Un fundraiser no es un pedigüeño, ni un comercial, es mucho más; es un investigador, un planificador, un analista, un estratega, un relaciones públicas, un formador… Y la remuneración por porcentajes lo convierte en un trabajador que puede dar resultados a corto plazo, pero que no ayudará al crecimiento sostenible de la organización, y por ende, no contribuirá a alcanzar los objetivos de la misma.

Por último, y ya desde una perspectiva más personal. La remuneración por objetivos o por resultados no es justasueldo-minimopara el fundraiser, y no lo es porque trabaja en un contexto muy complicado, en el que hay mucha competencia, en el que la gente está cansada de que le pidan cosas, en la que hay desconfianza, y puede ser que acepte trabajar de ese modo y se deje la piel en ello, que trabaje horas y horas, que, consciente de la importancia de su papel, realice sus funciones de manera ética y responsable, que planifique, que renuncie a muchas otras cosas… Para no obtener nada, o casi nada, sin que esto implique que sea un mal fundraiser.

 

No, definitivamente no me gusta la remuneración por porcentajes. Y como a mí a la mayoría de las asociaciones, agrupaciones profesionales de fundraising. Como muestra un botón: El artículo 5 de la Declaración Internacional de Principios Éticos en Fundraising, publicada por la Asociación Española de Fundraising dice:

«Los fundraisers ofrecen sus servicios como voluntarios o bien como asalariados o por pagos predeterminados. No deberían aceptar comisiones o compensaciones basadas en porcentajes sobre los fondos captados.
Los fundraisers no aceptarán ninguna propina personal cuando actúen en nombre su organización.
Los fundraisers no buscarán o aceptarán ningún pago personal, en dinero o en especie, de un proveedor de mercancías o servicios como recompensa por los negocios realizados.
Los criterios para la remuneración de un fundraiser en función de su desempeño deben ser acordados de antemano y no deben estar basados en un porcentaje sobre los fondos captados«.

Así que queda claro… No nos gusta la remuneración por porcentajes pero entonces ¿qué pueden hacer las organizaciones sin mucho presupuesto para recurrir a un fundraiser profesional?

En post intentaremos aportar ideas y soluciones a esta cuestión, tanto para las organizaciones como para los fundraisers que se encuentren ante este tipo de tesitura… Hasta entonces aquí queda el debate.

 

2 Comments

  • Ainaria

    Responder 8 febrero, 2016 11:14 am

    Sí, pero claro, la realidad manda y claro, cuando no hay dinero hay que buscar soluciones.. Es muy fácil criticar pero ¿qué puede hacer una ong pequeñita que no tiene dinero para invertir?

Post a Comment

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies